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¿Qué es la radiofrecuencia?

A medida que pasan los años nuestro cuerpo va experimentando una serie de procesos fisiológicos que llevan al envejecimiento del mismo.

El envejecimiento puede seguir su curso natural o estar acelerado por agentes tanto internos como externos.

En el caso concreto de nuestra piel, ese envejecimiento se manifiesta como: una disminución del metabolismo celular; disminución en la producción de elastina y colágeno, siendo los producidos de menor calidad; disminución de número de fibroblastos así como una disminución en la velocidad y capacidad de recambio celular.

Cuando la elastina, el colágeno y la sustancia fundamental comienzan a verse afectadas, externamente lo detectamos como la temida flaccidez un problema estético que afecta a muchos hombres y mujeres cada vez de forma más temprana.

Para mejorar este inestetismo tan frecuente, contamos con sistemas de tratamiento como la radiofrecuencia.

Este sistema consigue calentar nuestra piel en profundidad así como la grasa subcutánea, de manera que activa circuitos fisiológicos que conseguirán:

  • Mejorar nuestro drenaje linfático.
  • Estimular a nuestros fibroblastos para optimizar la producción de colágeno tanto a nivel cutáneo como subcutáneo, mejorando el aspecto de toda la zona tratada.
  • Mejora de la microcirculación.

Por todo lo anterior, la radiofrecuencia será capaz de conseguir una mejora en el aspecto de la piel, así como una reducción de volumen generada por la compactación del tejido, asociada a la importante elevación térmica y a la nueva formación de colágeno de mejor calidad.

El proceso es sencillo y bien tolerado por el paciente, no precisando anestesia para su realización.

No solo es efectiva en flaccidez, la radiofrecuencia también está indicada en casos de celulitis como un tratamiento que conseguirá reducción del aspecto de “piel de naranja” tan característico de esta alteración.